VACACIONES: GRAN CANARIA ~ MAYO 2005
Aunque ya ha pasado casi un mes desde que estuvimos John y yo de vacaciones durante 1 semana en G.Canaria, no me quedaré con las ganas de aprovechar el fantasioso correo electrónico que mandó John a todo cristo relatando nuestras aventuras por el mundo del relax, el glamour y los bandoleros.
Trascribo íntegramente su texto, bajo su permiso, of course, y añado algunas fotos para dar fe.
Dadance y Nyos en.. ..DOS REINAS ¡VACACIONES REGIAS!
(by John Hillegas)
Aunque ya ha pasado casi un mes desde que estuvimos John y yo de vacaciones durante 1 semana en G.Canaria, no me quedaré con las ganas de aprovechar el fantasioso correo electrónico que mandó John a todo cristo relatando nuestras aventuras por el mundo del relax, el glamour y los bandoleros.
Trascribo íntegramente su texto, bajo su permiso, of course, y añado algunas fotos para dar fe.
Dadance y Nyos en.. ..DOS REINAS ¡VACACIONES REGIAS!
(by John Hillegas)
"Para aprovechar el tiempo al máximo decidimos coger el primer vuelo de la mañana con destino Gran Canaria, sin renunciar por ello a la Distinción y Estilo que nos caracteriza.
Por eso acudimos al aeropuerto en un lujosísimo Renault Clio Privilege, propio de personas que, como yo, gustan del refinamiento sin ostentación.
Al llegar al aparcamiento de Larga Estancia, una individua, de dudosa educación y nada distinguida, nos puso una barricada para impedirnos el acceso. Ante nuestra sorpresa nos preguntó si habíamos pedido hora. Resulta que por arte de magia debíamos saber que hay que pedir hora para usar un parking público.
Inmediatamente reaccionamos y, con elegante serenidad y firmeza, le informamos que se encontraba ante todo un azafato de Iberia. El lenguaje empleado, la perfecta dicción y gran seguridad no le dejó lugar a dudas y se dijo a sí misma – "¡de colegio de pago!"- y nos dejó pasar sin más demora.
Una vez en la terminal, nuestro empaque inconfundible atrajo todas las miradas. Tenemos ese encanto que hace volver la cabeza. Y el resultado no se hizo esperar. Un alto directivo de la compañía Iberia quedó anonadado y se detuvo ante nosotros.
Nosotros ya habíamos detectado que se trataba de una persona con relevancia en la aerolínea de bandera. Los vivos destellos centelleantes del brillo de la áurea botonadura de su chaqueta cruzada royal blue (azul real), le delataban.
Nos preguntó nuestro destino. Al instante comprendió que no podíamos viajar en clase turista y nos hizo un upgrading ( subida de clase para los no políglotas) inmediato. Volamos en la nueva Business Plus Intercontinental y fuimos tratados con toda la dedicación que merecemos.
Una vez el en Hotel Palm Beach ***** todo fue perfecto. A pesar de nuestra sencillez y modestia, no podíamos evitar irradiar nuestra regia elegancia. Ante la indudable certeza de que habían llegado dos huéspedes extraordinarios, decidieron sustituir la cena prevista por una Cena de Gala.
En ese momento nos dimos cuenta de que, aunque nuestra ropa era más que adecuada, resultaba demasiado formal.
Acudimos primero a la Boutique Elegance, también miramos ropa en la Boutique Joy y finalmente fue en Amanda´s Boite donde conseguimos lo que buscábamos: dos esmóquin verde agua con zapatos y pajarita a juego.
La Cena de Gala fue simplemente perfecta. Al terminar nos comunicaron que había sido especialmente glamourosa gracias a nuestra presencia.
Los continuos baños de mar, los masajes en los diversos Spas y el radiante sol, pronto hicieron mella en nuestro delicado cabello.
Se hizo imprescindible acudir al salón de Haute Coiffure (alta peluquería) del Hotel. Para nuestra satisfacción comprobamos que estaba adscrito a la WINBA: World International Nail Beauty Association (la asociación mundial internacional para la belleza de las uñas). Esto nos animó a hacernos la manicura por la garantía que nos ofrecía. Igual que la WIACA: World International Antiwrinkle Cream Asssociation (la asociación mundial internacional de cremas antiarrugas) a la que hago importantes donaciones que van directamente a Estee Lauder, Helena Rubinstein, Clarins o La Praerie para ayudarles a encontrar una crema que elimine de una vez, y para siempre, la arrugas faciales.
(...)
Por eso acudimos al aeropuerto en un lujosísimo Renault Clio Privilege, propio de personas que, como yo, gustan del refinamiento sin ostentación.
Al llegar al aparcamiento de Larga Estancia, una individua, de dudosa educación y nada distinguida, nos puso una barricada para impedirnos el acceso. Ante nuestra sorpresa nos preguntó si habíamos pedido hora. Resulta que por arte de magia debíamos saber que hay que pedir hora para usar un parking público.
Inmediatamente reaccionamos y, con elegante serenidad y firmeza, le informamos que se encontraba ante todo un azafato de Iberia. El lenguaje empleado, la perfecta dicción y gran seguridad no le dejó lugar a dudas y se dijo a sí misma – "¡de colegio de pago!"- y nos dejó pasar sin más demora.
Una vez en la terminal, nuestro empaque inconfundible atrajo todas las miradas. Tenemos ese encanto que hace volver la cabeza. Y el resultado no se hizo esperar. Un alto directivo de la compañía Iberia quedó anonadado y se detuvo ante nosotros.
Nosotros ya habíamos detectado que se trataba de una persona con relevancia en la aerolínea de bandera. Los vivos destellos centelleantes del brillo de la áurea botonadura de su chaqueta cruzada royal blue (azul real), le delataban.
Nos preguntó nuestro destino. Al instante comprendió que no podíamos viajar en clase turista y nos hizo un upgrading ( subida de clase para los no políglotas) inmediato. Volamos en la nueva Business Plus Intercontinental y fuimos tratados con toda la dedicación que merecemos.
Una vez el en Hotel Palm Beach ***** todo fue perfecto. A pesar de nuestra sencillez y modestia, no podíamos evitar irradiar nuestra regia elegancia. Ante la indudable certeza de que habían llegado dos huéspedes extraordinarios, decidieron sustituir la cena prevista por una Cena de Gala.
En ese momento nos dimos cuenta de que, aunque nuestra ropa era más que adecuada, resultaba demasiado formal.
Acudimos primero a la Boutique Elegance, también miramos ropa en la Boutique Joy y finalmente fue en Amanda´s Boite donde conseguimos lo que buscábamos: dos esmóquin verde agua con zapatos y pajarita a juego.
La Cena de Gala fue simplemente perfecta. Al terminar nos comunicaron que había sido especialmente glamourosa gracias a nuestra presencia.
Los continuos baños de mar, los masajes en los diversos Spas y el radiante sol, pronto hicieron mella en nuestro delicado cabello.
Se hizo imprescindible acudir al salón de Haute Coiffure (alta peluquería) del Hotel. Para nuestra satisfacción comprobamos que estaba adscrito a la WINBA: World International Nail Beauty Association (la asociación mundial internacional para la belleza de las uñas). Esto nos animó a hacernos la manicura por la garantía que nos ofrecía. Igual que la WIACA: World International Antiwrinkle Cream Asssociation (la asociación mundial internacional de cremas antiarrugas) a la que hago importantes donaciones que van directamente a Estee Lauder, Helena Rubinstein, Clarins o La Praerie para ayudarles a encontrar una crema que elimine de una vez, y para siempre, la arrugas faciales.
(...)
Nuestra estancia en el Hotel Palm Beach ***** transcurrió con elegante serenidad. Después de un magnífico desayuno, organizamos nuestros días evitando tener que enfrentarnos a nada desagradable ni de mal gusto. Alguna vez que tuvimos que pasar por una zona pública, como no, mal asfaltada o inadecuadamente ajardinada, hacíamos uso de nuestros antifaces para evitar verlo.
Como no queríamos que nuestra prestancia señorial hiciese que los demás huéspedes se sintiesen agraviados, abandonábamos el hotel a la hora de almorzar.
Acudíamos al Grand Hotel Residencia ***** One of the small leading hotels in the world, donde Mariano Rajoy acudió tras perder las elecciones. Este hotel también pertence a la prestigiosa cadena alemana Sea Side Hotels.
Allí nuestra encantadora camarera Italiana nos atendió, cada día, con esmerada dedicación al borde de la piscina decorada con un caballito de mar (logotipo de la cadena) en el fondo. Al ser ya clientes frecuentes nos servía sin necesidad de preguntarnos. Todo el personal lleva años en la cadena Sea Side y son todos europeos. Los buenos salarios y una dirección inteligente y paternal han conseguido que cada empleado se sienta involucrado en la gran familia Sea Side.
Un bello gorrioncillo se acercaba a nosotros a pedirnos migas de pan con caviar. Cada día a la misma hora nos llamaba con su dulce piar. Nuestros tiernos corazones y gran sensibilidad nos animaron a adoptarle y le compramos un nido con todas las comodidades y sábanas Ralph Laurent.
Para aumentar el prestigio del Hotel en nuestro selecto grupo de amistades decidimos robarnos todos los días los cubiertos de plata, solamente. Es una norma de urbanidad básica. Así cuando alguien viene a casa a comer y pregunta de dónde son esos cubiertos, decimos –del Grand Hotel Residencia- Si no fuesen de plata, el Hotel quedaría muy mal considerado.
En las cenas decidieron sentarnos junto a la clienta más antigua del Hotel. Lleva hospedándose allí 25 años. Una señora de insuperable elegancia y gran fortuna. Cada noche lucía joyas diferentes, pero las más llamativas eran un collar de brillantes con cuatro esmeraldas y pendientes a juego.
María, de nacionalidad italiana entabló una gran amistad con nosotros y nos hizo participes de su vida que resulto ser muy interesante. Supimos que fue, entre otras cosas, espía en la segunda guerra mundial y trapecista.
También conocimos una historia triste. Una señora alemana de una rica familia lleva años hospedada en el hotel. Su familia por no meterla en una residencia la tiene allí desde hace mucho tiempo con cuidadoras las 24 horas del día. Sufre un gran desarraigo por el ir y venir de la gente, que le impide establecer amistades duraderas.
Finalmente las vacaciones llegaron a su término.
El avión que había de regresarnos a Madrid era también un Airbus 340, pero esta vez no era el Santa Teresa de Avila. La aeronave que debíamos abordar era el Sor Juana Inés de la Cruz.
En el avión, la sobrecargo ( Doña Pilar Zapico) me reconoció de inmediato y nos rogó que nos sentásemos en Business First otra vez para prestigiar con nuestra presencia la cabina de primera clase.
Así lo hicimos y al llegar a Madrid nos despedimos amablemente besándole la mano y haciendo una reverencia.
En Madrid tuvimos algún contratiempo con el Parking de las barricadas.
He de confesar que jamás he pagado por mi estancia en ese parking tan ordinario y menos lo iba a hacer en esta ocasión. Sobre todo después de haber dejado mi Clio Privilege bajo el sol.
Aguardamos en el interior del automóvil esperando que saliese una furgoneta de maitours (transportista de tripulaciones) para escapar detrás de ella antes de que la barrera se cerrase.
Pero al ser las 12 de la noche pasadas, las frecuencias están sumamente mermadas. Finalmente y ya con la paciencia agotada, decidí escapar tras una furgoneta de Aena (ente que gestiona el aeropuerto). El conductor se dio cuenta de la jugada y frenó en seco para impedirme la salida.
Por desgracia para él pude escapar por un hueco y decidí huir con serenidad por una calle desconocida para mi. Después de unos cuantos metros recorridos, la calle llegó a su fin. No tenía salida.
Dimos media vuelta y, de repente, una lluvia de estrellas fugaces ivadió el suntuoso interior de mi coche. Era el brillo diamantino de mis uñas WINBA. Quedamos maravillados por unos instantes hasta que una duda nos asalto. ¿Cómo era posible que mis uñas, a pesar de cumplir con los requerimientos WINBA, brillasen así en plena noche?
La furgoneta de AENA nos había seguido y se acercaba hacia nosotros cegándonos con sus faros. Inmediatamente apague los de mi coche y pasé tranquilamente a su lado mientras el conductor intentaba tomar mi matrícula. Tan ti ra rin, tan ti ra ran….el coche fantástico es una trepidante aventura de un hombre que no existe en un mundo lleno de peligros.
Finalmente llegamos a la avenida de Logroño para incorporarnos a la inmensidad del tráfico madrileño. Pero un control policial estaba deteniendo coches al azar. Por un momento temí que nos pararían y que el conductor, al vernos parados, se acercaría a informarles de nuestra huida. Pero no fue así. Nos dejaron pasar y llegamos felices a casa."
Como no queríamos que nuestra prestancia señorial hiciese que los demás huéspedes se sintiesen agraviados, abandonábamos el hotel a la hora de almorzar.
Acudíamos al Grand Hotel Residencia ***** One of the small leading hotels in the world, donde Mariano Rajoy acudió tras perder las elecciones. Este hotel también pertence a la prestigiosa cadena alemana Sea Side Hotels.
Allí nuestra encantadora camarera Italiana nos atendió, cada día, con esmerada dedicación al borde de la piscina decorada con un caballito de mar (logotipo de la cadena) en el fondo. Al ser ya clientes frecuentes nos servía sin necesidad de preguntarnos. Todo el personal lleva años en la cadena Sea Side y son todos europeos. Los buenos salarios y una dirección inteligente y paternal han conseguido que cada empleado se sienta involucrado en la gran familia Sea Side.
Un bello gorrioncillo se acercaba a nosotros a pedirnos migas de pan con caviar. Cada día a la misma hora nos llamaba con su dulce piar. Nuestros tiernos corazones y gran sensibilidad nos animaron a adoptarle y le compramos un nido con todas las comodidades y sábanas Ralph Laurent.
Para aumentar el prestigio del Hotel en nuestro selecto grupo de amistades decidimos robarnos todos los días los cubiertos de plata, solamente. Es una norma de urbanidad básica. Así cuando alguien viene a casa a comer y pregunta de dónde son esos cubiertos, decimos –del Grand Hotel Residencia- Si no fuesen de plata, el Hotel quedaría muy mal considerado.
En las cenas decidieron sentarnos junto a la clienta más antigua del Hotel. Lleva hospedándose allí 25 años. Una señora de insuperable elegancia y gran fortuna. Cada noche lucía joyas diferentes, pero las más llamativas eran un collar de brillantes con cuatro esmeraldas y pendientes a juego.
María, de nacionalidad italiana entabló una gran amistad con nosotros y nos hizo participes de su vida que resulto ser muy interesante. Supimos que fue, entre otras cosas, espía en la segunda guerra mundial y trapecista.
También conocimos una historia triste. Una señora alemana de una rica familia lleva años hospedada en el hotel. Su familia por no meterla en una residencia la tiene allí desde hace mucho tiempo con cuidadoras las 24 horas del día. Sufre un gran desarraigo por el ir y venir de la gente, que le impide establecer amistades duraderas.
Finalmente las vacaciones llegaron a su término.
El avión que había de regresarnos a Madrid era también un Airbus 340, pero esta vez no era el Santa Teresa de Avila. La aeronave que debíamos abordar era el Sor Juana Inés de la Cruz.
En el avión, la sobrecargo ( Doña Pilar Zapico) me reconoció de inmediato y nos rogó que nos sentásemos en Business First otra vez para prestigiar con nuestra presencia la cabina de primera clase.
Así lo hicimos y al llegar a Madrid nos despedimos amablemente besándole la mano y haciendo una reverencia.
En Madrid tuvimos algún contratiempo con el Parking de las barricadas.
He de confesar que jamás he pagado por mi estancia en ese parking tan ordinario y menos lo iba a hacer en esta ocasión. Sobre todo después de haber dejado mi Clio Privilege bajo el sol.
Aguardamos en el interior del automóvil esperando que saliese una furgoneta de maitours (transportista de tripulaciones) para escapar detrás de ella antes de que la barrera se cerrase.
Pero al ser las 12 de la noche pasadas, las frecuencias están sumamente mermadas. Finalmente y ya con la paciencia agotada, decidí escapar tras una furgoneta de Aena (ente que gestiona el aeropuerto). El conductor se dio cuenta de la jugada y frenó en seco para impedirme la salida.
Por desgracia para él pude escapar por un hueco y decidí huir con serenidad por una calle desconocida para mi. Después de unos cuantos metros recorridos, la calle llegó a su fin. No tenía salida.
Dimos media vuelta y, de repente, una lluvia de estrellas fugaces ivadió el suntuoso interior de mi coche. Era el brillo diamantino de mis uñas WINBA. Quedamos maravillados por unos instantes hasta que una duda nos asalto. ¿Cómo era posible que mis uñas, a pesar de cumplir con los requerimientos WINBA, brillasen así en plena noche?
La furgoneta de AENA nos había seguido y se acercaba hacia nosotros cegándonos con sus faros. Inmediatamente apague los de mi coche y pasé tranquilamente a su lado mientras el conductor intentaba tomar mi matrícula. Tan ti ra rin, tan ti ra ran….el coche fantástico es una trepidante aventura de un hombre que no existe en un mundo lleno de peligros.
Finalmente llegamos a la avenida de Logroño para incorporarnos a la inmensidad del tráfico madrileño. Pero un control policial estaba deteniendo coches al azar. Por un momento temí que nos pararían y que el conductor, al vernos parados, se acercaría a informarles de nuestra huida. Pero no fue así. Nos dejaron pasar y llegamos felices a casa."
POSTALES
Shalom
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