A penas han pasado 3 semanas desde la inauguración de la terminal T4 del aeropuerto de Madrid-Barajas. Durante los primeros dias la prensa prestó mucha mas atención a los problemas derivados del traslado y acomode de las grandes compañías a la nueva terminal que a lo realmente importante: diseño, capacidad operativa y funcionalidad.Si no recuerdo mal, John, Arantxa y yo nos acercamos poco después de la inauguración para cotillear un poco. La primera toma de contacto fue en coche. Hay que reconocer que está muy bien comunicada (a falta de Metro, solamente) y la llegada es bastante espectacular. Los coches también pueden parar debajo de la estructura de hierro y bambú que tantas veces se ha visto por televisión.
Una vez aparcado el coche nos adentramos en la terminal y, tras un breve paseo, pudimos ver que todavía quedaban flecos que rematar...pero que en general la sensación es de estar un lugar amplio, luminoso y moderno. Pusimos algunas pegas desde el punto de vista arquitectónico ya que algunos materiales elegidos para la construcción de la terminal le dan un aspecto demasiado "industrial" (sobre todo en la zona de llegadas y la entreplanta) y que le pueden dar un aspecto envejecido prematuro. Ya se verá.
Como ese día ninguno de los tres viajábamos, pues enseguida nos volvimos a casa a la espera de ver otro día el resto del complejo.
Y ese día llegó ayer para mi. Por cuestiones de trabajo tuve que ir a BCN y la empresa me reservó un Puente Aéreo con Iberia. Era la oportunidad perfecta para disfrutar un poco mas de las instalaciones.
Llegué temprano a la terminal, 06.25a.m.; pregunté en un mostrador de Iberia dónde podía localizar los mostradores de facturación del Puente Aéreo - que son distintos del resto - y, como en el Mago de Oz, solo tuve que seguir la señalización de un pasillo acristalado en rojo para llegar al cabo de pocos minutos. Me encantan las señalizaciones, te indican los minutos que se tarde más o menos en llegar a cada sitio andando, incluído los controles policiales.
A las 06.55a.m. estábamos despegando - ¡increíble, que rapidez! -, me quedé con las ganas de tomarme un café tranquilamente y recrearme con la parte de la terminal que no conocía.
La vuelta a Madrid fue otro cantar.... El desembarque lo hicimos por una puerta de embarque normal que se encontraba en uno de los extremos de la T4, asi que tuve la suerte de poder recorrerla andando y ver con mas detenimiento el resto de detalles.
Lo mas impresionante desde luego son la funcionalidad y el diseño. Ambas cosas me han sorprendido. Es un aeropuerto práctico, con aseos y puntos de información cada pocos metros, tiendas y restauración en su justa medida...¡Pero que me dicen la estructura del edicio! La TV no le hace justicia a este aeropuerto. Desde luego que es mucho mas espectacular en vivo.
Las columnas pintadas de colores recordando a una bandera gay dan un toque cálido si cabe al recinto. Podría asegurar que cuando abandonaba la terminal habría unas 3 ó 4 mil personas y no daba sensación de agobio. Una gozada, vamos.
La pega: me he fijé que AENA ha vuelto a recuperar la megafónia en el aeropuerto de Madrid, cuando éste se había convertido hace unos años en "aeropuerto silencioso" como otros del mundo. Espero que cuando la gente vaya conociendo las instalaciones, volvamos a olvidarnos de la "molesta" megafonía.
En general digo que chapó por los diseñadores y que me encanta que los turistas llegen a Madrid viendo algo tan estupendo.
- La vida es un arco iris que incluye el negro -
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