
El ser humano se dedica toda su existencia a cambiar las cosas; unas veces para ir a mejor otras para ir a peor.
Todos vamos dando pequeños pasos que nos aportan experiencia, conocimiento, vivencias buenas y malas que, por supuesto, nos marcan la personalidad a fuego.
Después de varios años de desagradables turbulencias tengo la oportunidad de hacer un parón para "ver la vida desde fuera", con la seguridad de estar en un momento agradable, sereno, con bastante paz interior - aunque exteriormente no lo parezca - y me doy cuenta de que no es necesario ser octogenario para percibir estas sensaciones.
Madrid y Barcelona me gustan, pero por el hecho de vivir en Madrid puedo ir saboreando cómo va evolucionando para intentar ser una ciudad mucho mas moderna y evolucionada. Le falta mucho para ser la ciudad agradable y magnífica que a todos nos gustaría (no cabe duda), pero todo se andará.
También me encanta ver grandes obras de ingeniería, como puedan ser las Cuatro Torres y el futuro Centro de Convenciones previsto a los pies de los cuatro colosos.
Creo que estamos viendo y viviendo cómo Madrid está pasando de ser una ciudad "un tanto pueblerina" para convertirse en una Ciudad, con mayúsculas.
Ganas tengo de disfrutarlo junto a los que mas quiero durante muuuucho tiempo.
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