18 septiembre 2009

FUTURA vs. VERDANA


¡Hay que ver como son los diseñadores! -que diría alguien-.
Es que lo miramos todo al dedillo (perdón por incluirme aunque sea aficionado) y parece que se va a acabar el mundo cuando un cambio, en apariencia insignificante, puede hacer que le salgan sarpullidos a los mas entregados a la causa.
Como bien reza en este artículo, se ha convertido ya casi en una tradición recibir el catálogo de Ikea en nuestros buzones a la vuelta del verano.
Yo llevo unas semanas, a raiz de nuestra mudanza a la capital, donde al tener la necesidad de adquirir muebles nuevos me han aflorado sentimientos de amor/odio hacia sus productos.
No se me ocurriría criticar la sencillez, precio y diseño de los mismos, porque es innegable que han conseguido lo que a muchos les gustaría...pero se han extendido tanto y se han hecho tan populares que en mi caso bordean la vulgaridad, entendiendo este adjetivo como algo aburrido, no barriobajero.
He encontrado sus productos indistintamente en casa de mis padres, la nuestra o de amigos así como en restaurantes, oficinas, colegios....en fin, la originalidad en desuso, y eso lo llevo mal.
A lo que iba, que me enrollo. El tema de cambiar la tipografía que a los diseñadores parece que les ha escocido tanto por aquello de que lleva 50 años con la casa me parece sacar las cosas de madre. Después de leer un post en el blog de Alaska y Mario Vaquerizo donde ella reivindicaba que las cosas hay que cambiarlas, aunque vayan bien, estoy totalmente de acuerdo.
Gracias a los cambios y al espíritu de encontrar cosas nuevas se han descubierto la mayoría de los avances tecnológicos que tenemos y gracias a los cambios se puede vivir de una manera menos rutinaria (¡mira quien lo iba a decir!) y creer -o desear- que vamos a mejor. Yo abogo por los cambios siempre y cuando uno mismo los decida de motu proprio.
Ahí queda mi opinión, lo mismo mañana será otra.....jaja, por eso de ir cambiando.

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