TEATRO: HISTORIA DE UNA VIDA ~ de DONAL TOWNSEND

Aun estando acostumbrado a ver todo tipo de espectáculos, algunos de carácter internacional (véase Eurovisión), uno se pone nervioso cuando te dan la oportunidad de ir al teatro a ver una obra interesante gracias al generoso regalo de 20 entradas por parte de una de las dos actrices que integran el reparto. En este caso Kike se superó a sí mismo. Millones de gracias a Silvia, aunque siendo incondicional suyo como soy, hubiéramos ido igualmente a verla si tuviéramos que pagar.
Tras los primeros nervios antes de entrar hubo saludos previos por parte de todos los invitados; reencuentros, encuentros y novedades interesantes en el frente. Ojo Vitoria que van pisando fuerte. Ligeros recuerdos de fiestas pasadas y deseando entrar en el cine que el frio y el reloj aprietan.
Reparto de entradas por parte de Juan (AVE) y tos pa´ dentro. Juan (Iberia) y yo nos sentamos cómodamente y nos disponemos a echar un vistazo al teatro. Retro, poco moderno y pequeño. Lo importante se cuece en esos momentos detrás del telón, asi que nos quedamos a la espera.
Comienza la obra. Juventud e inocencia a raudales por parte de Silvia. Se la ve suelta. Desencasillamiento por fin por parte de Luisa (ahiii esa Juani) y madurez lograda.
Un rumbo y aceleración constante en la intensidad del texto, donde se entremezclan celos profesionales, pasión maestro-pupilo y una encubierta relación lesbo-amantes. Me encanta la mirada que desde el sofá echa Silvia a Kike. Juan raudo y veloz le coloca el babero para que no lo pringue todo.
Momento cumbre. Para mi, y es una opinión personal, cuando Lisa acude a recoger el premio a la escritora revelación y habla desde un atril en el extremo del escenario. Silvia, el Goya es tuyo. ¿Para cuando el Max?.
Finalmente la historia se contiene y celebramos con merecidos aplausos el recital de saludos de las dos protagonistas.
Si tuviera que poner algun pero a la obra sería la siguiente. La obra acaba en un momento de semi-madurez profesional y personal de Lisa donde los confrontamientos con su maestra son duros, es ahí donde la voz y la cara dulce de Silvia son menos perceptibles a la hora de transmitir madurez y enfado. Pero después de unos cuantos comentarios con el resto de personas que asistieron a la obra me rebatieron éste detalle y acepté de buen gusto que Silvia está que se sale. Ole.
Shalom
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