31 agosto 2006

CONTINUAMOS PARA BINGO

Siguiendo con la buena racha que llevo, faltaba rematar la faena de los malos momentos. En este episodio, jodidamente largo, pero episodio, habrá que sumarle el notición que se avecina. Mis padres se separan.
Después de casi 30 años juntos, dos hijos y montones de cosas en común, mi madre ha decido poner fin a este matrimonio de amor y odio a partes iguales.
Unas simples vacaciones en Portugal y el moscardón abuela - pobrecilla, no se merece llamarla así - creo que han sido las dos gotas que han colmado, la que creíamos, inagotable paciencia de mi madre.
No es que mi padre tenga la culpa de todo, obviamente todos somos humanos, pero quizás no tenga mas remedio que admitir que esta vez la balanza cae sobre él con todo el peso de las grandes broncas familiares.
Esperemos que no sea esto un calvario de sufrimiento eterno porque entonces no levanto cabeza. No tengo ánimos ni para quedar con Eloy. Pobre también.
Como anotación cómica resañar que el sábado voy de boda. Con lo que me gustan...

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