27 agosto 2006

LA HISTORIA INTERMINABLE

Este era el careto que esperaba recibir de Sandra cuando anoche le hubiera dicho que soy gay. Pero me quedé con las ganas. Manda huevos.
Ni la más mínima oportunidad me dió. La tia no paraba de hablar ella sola de viajes, trabajo y demás insulseces que se le pasaran por la cabeza - incluida la obra de teatro que fuimos a ver (For Sale de "Sex Peare", en el Alfil) -.
Sin ánimo de meterme con las mujeres...estoy empezando a pensar que realmente hay algunas tontas de verdad. ¿Cómo es posible que con la pluma que ayer solté y los comentarios tan gays -¿te has puestos mechas? ¿has cambiado de maquillaje?... - no se dé cuenta? ¿Es que necesita que diga abiertamente "¡qué tio mas bueno aquel de allí! ¿verdad?"?. Yo tiro la toalla.
Después del teatro nos fuimos a picar un poco por la zona de la Plaza del 2 de Mayo - que por cierto ha vuelto el botellón y está fatal - y pensé que con la boca llena Sandra me permitiría meter baza y soltarle aquello de "creo Sandra, que tu quieres llevar nuestra amistad mas allá de nuestra relacion profesional". Pues ni aun por esas.
Solo cuando íbamos camino de buscar un taxi para ella empezó a indagar sobre mi vida personal y tuve que mentirla diciendo que había empezado a salir con una azafata de Iberia. Já, me rio de janeiro.
Mucho me temo que no fui lo suficientemente convincente y que volverá a la carga cuando menos me lo espere.
Que puto acojando soy, MIERDA.

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